Empezando a comercializar Dogoplay 

Dogoplay era un proyecto que llevaba dando vueltas en Cleventy un tiempo. Lo fuimos desarrollando poco a poco y después del verano del año pasado cerramos la primera versión. Preparamos algún juego en A Coruña y lo presentamos oficialmente en septiembre aprovechando nuestra presencia en el PontUp 2016.

A partir de ahí añadimos mejoras en ‘ratos libres’ y algo más, en base a los feedbacks que recibimos de empresas y usuarios, pero nunca hicimos un especial esfuerzo en darlo a conocer. Como siempre, el día a día de Cleventy nos limita para este tipo de cosas. 

Desde hace unas semanas el volumen de trabajo ha bajado considerablemente. Se acabaron varios proyectos grandes que teníamos, coincide con el verano que suele ser nuestra época más floja, y no fuimos previsores en ese sentido para tener encoladas otras tareas de gran dedicación. ¡Una suerte para Dogoplay! 

Aprovechando la situación estamos haciendo mucho esfuerzo para comercializar el producto, por fin, con muy buenas sensaciones aunque sin resultados por el momento. 

Nuestro primer foco se puso en empresas de eventos, comunicación o congresos. La propuesta es utilizar Dogoplay para realizar campañas promocionales a pie de calle o gamificar eventos de cualquier tipo. 

Dogoplay gusta. Gusta mucho. La mayoría de las empresas reaccionó positivamente en los primeros contactos aunque no todas las agencias llevan ese tipo de proyectos o tienen algo a corto plazo sobre lo que podamos concretar ahora mismo. Otras si lo tienen y hemos preparado unos cuantos presupuestos para sus clientes, pero el ciclo de conversión es mucho más lento de lo que habríamos imaginado. 

El siguiente segmento que esperamos abordar será el sector público, tanto ayuntamientos como asociaciones, con una propuesta centrada en la difusión de patrimonio pero aplicando conceptos de juego y competición para un turismo familiar o de amigos. En este ámbito hemos hecho únicamente tres aproximaciones por el momento y la verdad es que la respuesta también es positiva. 

Hemos cerrado varios contratos hasta la fecha, dos ejecutados con ABANCA y PontUp, y dos en desarrollo con el ayuntamiento de Pontevedra y el colegio IES Johan Caballería de Bueu. Hay muchos presupuestos sobre la mesa pendientes de decisión y,  sobre todo, mucho trabajo comercial por hacer. 

Mi conclusión en líneas generales es que Cleventy hace bien en apostar por su producto. La toma de contacto con el mercado es buena, hay interés y demanda, muchas opciones todavía por explorar y, eso sí, hay que tener paciencia, porque las conversiones y ejecuciones son a medio/largo plazo. 

Lo malo de un producto autofinanciado es precisamente eso, financiarlo. Veremos como resulta. 

La asignatura pendiente de Regalopedia

Regalopedia no es una tienda potente en visitas, sobretodo si nos comparamos con los grandes de España como son Regalador o Curiosite, pero cada día subimos de los 1.000 usuarios en nuestra web. En la época de mayor actividad para el sector regalo, desde el 15 de noviembre aproximadamente hasta pasado el 6 de enero, el volumen de visitas se multiplica x4 llegando a los 4.000 mil usuarios los días clave.

En estas estadísticas nos movemos desde hace un par de años, estancados en la barrera de los 1.000 usuarios sin que se aprecien cambios sustanciales ni para arriba ni para abajo. Hasta hace dos meses.

Fue solo un susto, pero fue un susto importante. Bajamos casi un 10% de visitas en el mes de abril y un 20% en mayo respecto al año pasado, casi todas perdidas de resultados de búsquedas orgánicas, y eso es mucho. Muchísimo. En junio volvemos a estar en nuestros números, pero este toque de atención de Google ha hecho que replanteemos nuestra hoja de ruta de cara a los próximos meses.

En el último período hemos trabajado mucho en el catálogo de productos, con una inversión muy fuerte para nosotros en mercancía y un gran esfuerzo en horas para dar de alta las nuevas referencias. También hemos invertido muchísimo tiempo en nuestro ERP, con funcionalidades muy interesantes que comentaré en algún artículo futuro.

Con todos estos cambios, las horas de gestión de pedidos, correos, presupuestos y atención telefónica, teniendo en cuenta una dedicación absoluta de 8 horas al día para el conjunto del equipo, pasó lo que pasó y hemos desatendido un aspecto vital para nosotros, el SEO.

Es cierto que influyen estacionalidades en el número de visitas y el mes de mayo fue especialmente caluroso en comparación con otros años, la gente podría haber pasado más tiempo fuera de casa y menos en el ordenador, pero aprovechamos el tirón de orejas para ponernos las pilas con muchas cosas que teníamos pendientes.

La primera de ellas es el aspecto estético y la usabilidad. En líneas generales Regalopedia es una web sencilla, pero nuestra portada era mala, por ejemplo, y los mensajes informativos se perdían mezclados entre tanta línea, colores e imágenes. Seguimos teniendo un problema serios con la división blog/tienda, pero esperamos pulirlo poco a poco.

En esta ocasión hemos intentado organizar y homogeneizar toda la web y en líneas generales creo que hemos avanzado. No está perfecto y seguiremos refinando, pero al menos hemos conseguido un lavado de cara importante del que nos sentimos orgullosos.

¿Qué tiene que ver esto con el SEO? Pues todo y nada. A Google le gustan los cambios y las mejoras en las webs, así que eso ya es algo bueno. Además, mejorando la usabilidad esperamos incrementar el tiempo de cada visita, el número de páginas vistas por usuario y las conversiones en ventas. Todas estas métricas, indirectamente, nos harán más amigos de Google.

Las siguientes tareas ya serán más de trabajo técnico-SEO, en concreto intentaremos reducir notablemente el tiempo de carga de la página aplicando diferentes enfoques, pero queríamos empezar esta iteración con la nueva versión de la web funcionando.

Veremos si se nota alguna mejoría. Nuestro objetivo próximo es conseguir salir de nuestros números habituales superando los 2.000 usuarios cada día. ¡A ver si hay suerte!

Sobre integraciones y estimaciones 

Las ultimas semanas hemos estado trabajando en la integración de varias herramientas para un cliente.

Se trata de una empresa con mucha fuerza comercial y usan diferentes plataformas para la captación de leads y su gestión, como Facebook Lead Ads, Unbounce o GetResponse.

Su sistema central de clientes y contactos es un CRM hecho a medida, y las necesidades del proyecto consistían en comunicar todo con todo, para que los distintos departamentos y procesos puedan llevar a cabo sus correspondientes tareas.

Las plataformas que comentaba suelen estar muy bien preparadas, con APIs completas y bien documentadas, por lo que el trabajo técnico suele ser sencillo y de muy pocas líneas de código.

A pesar de eso, considero que son proyectos difíciles de estimar, sobre todo si no se ha trabajado nunca con esas plataformas a nivel usuario. La parte programática no tiene pérdida y en pocas horas se puede dejar un sistema bien montado comunicando varias APIs, con control de errores y demás.

El problema surge en los entornos de desarrollo, las pruebas y los pases a producción. Por la experiencia que tenemos, este tipo de tareas consumen fácilmente el 80% de este tipo de proyectos.

En primer lugar porque hay que conocer como funciona cada plataforma para preparar un entorno adecuado. Este conocimiento debería formar parte del análisis, pero hacerlo en profundidad llevaria casi lo mismo que hacer el proyecto y no tiene sentido. Sobre todo cuando no hay una certeza de que el cliente acepte el presupuesto.

  • En Facebook hay que preparar anuncios tipo form para captar leas, gestionar cuentas y permisos en las aplicaciones y jugar con las herramientas para desarrolladores
  • En Unbounce hay que preparar landings de test con su sistema de plantillas y formularios
  • En GetResponse hay que preparar un contexto con los datos de usuarios, disparadores y custom fields adecuados al entorno de producción

En segundo lugar hay que desarrollar el código, que como digo, es la parte más pequeña del trabajo.

Luego hay que realizar las pruebas en desarrollo, es decir, poner anuncios a funcionar, crear contactos, lanzar procesos y desplegar las landings. Un tipo de tareas a las que que no solemos estar habituados y pueden enrevesarse un poquito.

Finalmente, una vez que todo está testeado y validado por el cliente, hay que integrar el sistema con anuncios y procesos que están actualmente en producción, capturando todos los datos recogidos en las primeras iteraciones por si pasase cualquier cosa, que no se pierda nada para procesar la información de manera manual o mediante pequeños scripts en caso de que algo suceda.

Me gustan estos proyectos, son divertidos y conoces herramientas que pasarían desapercibidas de nos ser por clientes como este. Pero tienen un cierto riesgo a nivel planificación. Son pequeños en presupuesto y duración, pero las previsiones pueden desviarse notablemente.

Económicamente nunca supondría mucho impacto por los importes que se manejan, pero en términos proporcionales si solo se tiene en cuenta la parte técnica y no se valoran los aspectos que comentaba fácilmente puede irse al doble o triple de lo planteado.

En Cleventy prepararemos artículos explicando alguna de las integraciones, por si alguien tiene curiosidad o quiere aplicar las herramientas en sus flujos de trabajo.

Sentarse a pensar

Una empresa que arranca siempre tendrá cosas que hacer por encima de sus posibilidades. Emprender significa muchas veces probar, arriesgar en tiempo y esfuerzo para hacer cosas que pueden ser interesantes para el negocio, o simplemente asumir sobrecargas de trabajo para poder mantenerte a flote un mes más.

Por suerte, tanto en Cleventy como en Regalopedia hemos llegado a un punto de equilibrio en el que no necesitamos asumir esa jornada extra para poder pagar facturas, pero el volumen de tareas y responsabilidades sigue siendo altísimo. El día se consume casi sin pestañear, haciendo que la lista de TODOs aumente cada semana mucho más de lo que se reduce y empujándote casi irremediablemente hacia adelante sin analizar lo que está pasando y lo que está por venir. Es una dinámica un poco loca a la que te acabas acostumbrando y que sufren el 99,9999999% de los emprendendores. ¡Cosas de la vida!

En este ritmo frenético que, por supuesto, no puede compararse al de los protagonistas de “El lobo de Wall Street”, es muy importante encontrar una ventana para pensar. Simplemente despejar la cabeza y reflexionar sobre la empresa.

Normalmente hago bastante deporte: juego a baloncesto 2/3 veces por semana, voy al gimnasio o a correr cuando no entreno y hago surf o snowboard estacionalmente. Esto hace que me relaje, despeje la cabeza, me encuentre bien de salud y todas esas cosas asociadas al deporte. Pero no vale. Al menos no para mi.

Desde hace un tiempo reservo la tarde de los viernes para sentarme y pensar. He encontrado mi momento, y me encanta. Me gusta tirarme en la cama y recorrer mentalmente los proyectos que hemos finalizado, los que están por venir, las cosas que hacemos bien o mal, pensar en mejoras o nuevas vías de negocio, tomar notas, definir nuevos proyectos personales, escribir en el blog, aprender algo nuevo,…

Puede parecer sencillo a priori, pero si estás inmerso en muchos proyectos cuesta encontrar el momento. Por suerte yo ahora lo tengo, y estoy encantado.

Estrenando blog (IV y final)

Durante el último año de carrera, y ya empezando a trabajar, nos juntamos bastantes veces un pequeño grupo de amigos para hablar sobre la posibilidad de arrancar un proyecto juntos.

Únicamente retengo dos ideas de las que teníamos sobre la mesa:

– Una plataforma para organizar porras al más puro estilo de bar que acabamos descartando por los costes que acarreaba abrir algo relacionado con juego y dinero en internet.

– MySocialOn, un sistema que permitía gestionar tus redes sociales desde el correo electrónico,  recibiendo las publicaciones por email y enviando mensajes de respuesta para contestar o publicar. Surgieron muchas herramientas similares y ahora tenemos datos de sobra en el móvil, pero por aquel entonces no había mucho de esto y nos parecía una necesidad clarísima para amigos que empezaban a trabajar en empresas que tenían todo este tipo de webs bloqueadas.

Entre idas y venidas, Regalopedia y el trabajo en Denodo, acabamos pasando unos meses en Praga. Estando ahí surgió la posibilidad de hacer una pequeña web para un conocido de un amigo… y arrancamos.

No estoy seguro de si llegamos a finalizar ese proyecto, pero la simple posibilidad nos abrió las puertas a una forma sencilla de empezar a trabajar en nuestra propia empresa. 

Los primeros proyectos fueron para gente cercana. Nos reuníamos en bares para organizarnos o hablábamos por skype, trabajábamos al salir de nuestros “trabajos de verdad” e íbamos tirando.

Veíamos que poco a poco la dedicación necesaria aumentaba y la verdad es que en mi caso estaba ya muy saturado. Trabajaba en Denodo las 8 horas de jornada y compaginaba el tiempo libre entre Regalopedia y Cleventy, además de hacer las cosas de personas normales fuera de la oficina: visitar a mi familia los fines de semana, quedar con mi novia, entrenar con el equipo de baloncesto 3 días a la semana, hacer algo con mis amigos de vez en cuando… Era demasiado, y rompí.

Al principio me quedaba por la noche trabajando y aprovechaba los descansos o la hora de comer en Denodo para contestar correos, hacer llamadas o revisar alguna tarea rápida. Luego fui quitando más horas al sueño y al ocio, hasta que llegó un punto en el que estaba sin energía, estresadísimo y sin tiempo para vivir.

Una noche que no podía dormir por culpa de la situación hice uno de esos “a la mierda” que todos lanzamos en algún momento de nuestra vida, y decidí dejar Denodo y jugármela con Cleventy. Estaba muy contento, pero no podía seguir combinándolo todo. 

Mis compañeros tenían más tiempo y seguían en sus trabajos compaginando las dos cosas, pero por suerte poco a poco acabaron dejando también sus empresas para ponerse a tope con el proyecto. ¡Y así empezamos!

Ya han pasado 5 años y Cleventy se abre hueco en el sector del desarrollo de software a medida. Además, hemos hecho intentos de emprendimiento dentro de nuestro emprendimiento con proyectos como Wiimbo o Dogoplay (una plataforma que está teniendo muy buena acogida hasta el momento), y sigo luchando en el proyecto de Regalopedia junto con mi familia, compitiendo con poca dedicación y medios en un sector muy difícil contra los gigantes ecommerce en España.

¿Quieres saber cómo nos va? ¡Bienvenid@s!

Estrenando blog (III)

Cuando decidí volver a intentarlo con una tienda online me centré principalmente en el posicionamiento. Para el tipo de productos que tenía no había una gran demanda de búsquedas en Google, pero poco a poco llegaban las primeras ventas. Empecé por “chafalladas” que todavía tenía por casa de la otra vez, compré algunas cosas un poco más grandes y también aproveché el comercio de calzado de mis tíos para ofrecer sus productos. La tienda funcionaba dentro de lo razonable para ser un aprendiz, aunque los artículos eran muy baratos, los beneficios de cada venta muy pequeños y el número de compras demasiado bajo.

No tenía capacidad para ofrecer los regalos más chulos que vendían otras empresas, al menos con el planteamiento que había hecho hasta el momento, así que propuse a mi hermana y a mi cuñado escribir un blog donde recoger esas cosas molonas que había a la venta en internet para darlas a conocer a la gente. No había negocio en el planteamiento inicial, simplemente por probar a hacer algo… y les gustó la idea, así que a finales de 2010 nació Regalopedia, un dominio que todavía me sigue pareciendo chulísimo.

La web posicionó muy bien desde el principio a pesar de que hicimos muchas barbaridades en términos de SEO que todavía estamos arrastrando en la actualidad (el no saber). De vez en cuando aprovechaba para hacer autobombo de mi tienda online, pero claramente Regalopedia era lo que más me motivaba y el proyecto que tenía mayor potencial.

Pusimos Google Adsense, pero cuando vimos que el volumen de visitas era suficientemente grande (para nuestra estructura) y estable, empezamos a trabajar con plataformas de afiliación, mucho más rentables en este sector, y útiles para nuestros visitantes, que encontraban fácilmente las tiendas que vendían los productos molones que nosotros publicábamos.

Al final acabé cerrando la tienda online y dedicándome únicamente a Regalopedia en lo personal. En lo profesional ya hacía un tiempo que había empezado a trabajar en Denodo, empresa a la que tengo especial cariño y sobre la que hablaré en algún momento.

Poco a poco crecíamos en visitas y contenido, llegando a los 2.000 artículos publicados en el blog a día de hoy, todos escritos “a mano” con contenido único, tratando de escapar de las penalizaciones por duplicidades en Google. El paso natural de una web de afiliados centrada en los regalos era ofrecer directamente los productos, y eso fue lo que hicimos hace más o menos 3 años. Al principio arrancamos con muy pocas referencias que fuimos ampliando al mismo tiempo que disminuíamos los enlaces de afiliación. A día de hoy tenemos 1500 productos en la tienda y, progresivamente, desaparecerán todos los enlaces a plataformas de afiliados.

Pero eso será con el tiempo, porque como diré en muchas entradas posteriores, todavía somos muuuuy pequeños y no es fácil abordar las necesidades de un negocio como este con dedicación parcial y nuestra estructura… 

En la próxima entrada contaré el inicio de Cleventy y fin de la mini historia de presentación.

TO BE CONTINUED…

Estrenando blog (II) 

El último año universitario viajamos a Sicilia, en mi caso para preparar el proyecto de fin de carrera: una tienda online para la empresa de mis tíos.

No recuerdo si ‘Basado en hechos reales’ seguía vivo todavía, o si abrí un nuevo blog para contar la experiencia en Palermo, la verdad. Pero fue después de presentar el proyecto cuando abrí la primera tienda online aprovechando ese trabajo. No sabía nada de comercio electrónico, ni de comercio tradicional, ni tenía dinero para invertir en material, pero siguiendo la filosofía de Zappos, que empezó con un chico que vendía online zapatos que compraba en la tienda de calzado que había debajo de su casa, probé suerte.

Se llamaba FirstTechStore y la verdad es que fue un completo desastre. Cometí muchos errores. El primero y más importante fue pasar mucho, pero muuuuuucho más tiempo programando para mejorar la plataforma que intentando vender: estructuras correctas para SEO, mejores paneles de gestión, automatizaciones,… Un error clásico de informático emprendedor primerizo. Tendemos a ponderar la tecnología de forma muy sesgada anteponiéndola de lo verdaderamente importante de un negocio, que en este caso era vender.

Para la compra de material opté por pequeñas importaciones compradas en DealExtreme: productos baratos fabricados en China con envío gratuito. Hoy hay miles de webs similares, pero por aquel entonces no existía AliExpress, y esta página únicamente la conocía un puñado de frikis (hablando en términos generales de población), así que me pareció una buena forma de empezar.

Como dije, fue un desastre. Tenía alguna venta muy esporádica y el proyecto duró el tiempo que tardé en cansarme de mejorar tontamente el código del programa.

Después de eso pasé una temporada sin hacer nada y cuando recuperé fuerzas abrí una nueva tienda online. Esta vez usé un WordPress con Woocommerce. Mucho más sensato.

TO BE CONTINUED…

Esta entrada forma parte de una colección de artículos recogidos en “Los orígenes“.

Estrenando blog, otra vez…

Llevo unas cuantas webs a mis espaldas.

Si no contamos las páginas cutrísimas de la época del instituto, llenas de gifs y con muy poca utilidad, se podría decir que la primera web decente fue en el tercer año de universidad, cuando estuve de erasmus en Lyon. Nunca fui un usuario de Facebook muy implicado pero quería contar mi experiencia a las personas cercanas, así que abrí una página en blogger para ellos.

Al volver a Coruña, un blog llamado “Se cuece Lyon” no tenía mucha continuidad, por lo que arranqué mi primer proyecto personal llamado “Basado en hechos reales”. En esa web contaba todo aquello que veía o leía que me parecía interesante, y me sirvió para aprender lo básico del mundo blog: analytics, posicionamiento, publicidad,… No tenía miles de visitas, por supuesto, pero me gustaba. Como recompensa, durante los varios años que duró la experiencia recibí unos cuantos cheques de 100 USD de Google Adsense que me supieron a millones.

Sin duda fue a la vuelta del erasmus cuando germinó en mi el interés por emprender online. Cualquier idea me parecía buena, me motivaba y alucinaba con historias conocidísimas como la página del millón de dólares o no tan conocidas como la web de juegos flash online que había hecho un estudiante de informática renegado de mi antigua residencia, expertísimo en SEO, al que se le acumulaban los miles de dólares en Adsense sin saber como gestionar tanto dinero.

Hicimos muchas cosas esos años:

– Una copia mala de la web de juegos llamada juegosdiariosonline.com, que tuvo un pico de visitas tremendo al principio y que se hundió en el más oscuro abismo cuando Google descubrió que teníamos un crawler que parseaba webs y metía el contenido duplicado en nuestra página.

– También compramos tetasygoles.es, en una genial y original ideal (nótese la ironia) de juntar dos pasiones, de este y muchos países del mundo. Creo que por suerte nunca llegamos a hacer nada con el dominio, aunque por aquel entonces no había muchas combinaciones del estilo en internet.

– Abrimos un blog con muchos protagonistas y muy pocos escritores que, sorprendentemente, sigue ahí, viviendo en las tripas de la historia de internet. Aunque creo que no llegué a publicar nunca en el: Te lo dice un amigo.

Algún día hablaré de esas personas del inicio, cuando empezó todo, que fueron iconos a seguir en algunos aspectos, pero hoy ya llega de rollo para una primer entrada.

TO BE CONTINUED…

Esta entrada forma parte de una colección de artículos recogidos en “Los orígenes“.