¡Conseguido! Primera sala funcionando

Todo empezó como una pequeña broma cuando preparamos la web de proyectos de escapismo, una idea que fue tomando forma poco a poco hasta consolidarse hace unas semanas con nuestro primer proyecto: una sala de escape en un museo de Navarra.

El equipo es muy completo. Contamos con conocimientos de marketing y publicidad, arquitectura y aparejadores, informática y tecnología y, sobre todo, muchas ideas.

Desde el museo del Carlismo vino la iniciativa, un planteamiento excepcional en mi opinión, de crear una experiencia para los visitantes consistente en un tour guiado por las piezas más importantes de la exposición, seguido de un juego de escape ambientado en la época, donde esas piezas serán la clave del misterio.

Preparamos el guión, itinerario, mecanismos y acertijos cerrando un juego adaptado a todos los públicos, sencillo pero con sorpresas, para que tanto gente con experiencia como no iniciados pudiesen disfrutar de la actividad.

Viajamos a Estella, Navarra, para instalarlo, y el resultado es el siguiente: El robo del Toisón.

La droga de emprender

Nunca he probado ninguna droga, al menos entendiendo como drogas aquellas sustancias que no están socialmente aceptadas, pero últimamente tengo la sensación de que las emociones que producen en mi los proyectos en los que estoy involucrado tienen que ser muy parecidas (por lo que dicen).

Tengo momentos de subión, de adrenalina a tope o de comerme el mundo cuando pasa alguna cosa que nos permite ver más luz de la que teníamos. Me mantienen activo, entretenido, alerta y repercuten en mi vida fuera de la oficina. Pero también hay momentos de bajón, de sombras, de hundimiento total, cuando pasa un tiempo sin que la dosis de luz se deje ver. Y estos momentos también, por desgracia, es difícil dejarlos detrás de la puerta.

El mono también está muy presente al emprender, y es que resulta que cuando el pico de emoción se pasa, quiero más. Me mueve y me motiva para conseguir una nueva dosis de “¿¿¿reconocimiento / satisfacción / diversión / orgullo personal / descubrimiento???” y las dosis que antes eran la hostia ahora ya no llegan. Más es más, no sólo en cantidad, también en calidad.

No tengo claro cuál es el sentimiento que coloca mis endorfinas, pero sin duda no es el dinero. Al menos por el momento, quién sabe en un futuro, la pasta no importa con tal de conseguir ese chute de lo que sea. Pongo muchas comillas porque creo que la fórmula es una mezcla de todo eso. Por un lado satisfacción porque el trabajo realizado tiene sus frutos, sean los que sean en cada caso. Orgullo personal, por haber sido capaz de atreverse y de conseguir algo (por pequeño que sea dependiendo de la dosis que necesite en cada momento) con esfuerzo y a partir de la nada. Descubrimiento, con la satisfacción y el orgullo que te aporta el aprender algo nuevo o el encontrar un lugar donde podrías tener hueco, un cliente potencial, un sector que te motiva. Diversión, porque muchas veces lo vivo como un juego. Me divierte, no puedo negarlo. Y reconocimiento, no en el sentido de la fama ni de la gloria, pero si hay un cierto (mínimo) sentido de la vanidad cuando alguien te dice ‘como mola eso que haces/tienes/cuentas’.

Pero no nos olvidemos de que la droga es una ‘fiesta solitaria’. Cada uno la consume para su satisfacción personal y aquí poco tienen que aportar las adulaciones o reconocimientos.

Estaba tomando un café (una de las sustancias socialmente aceptadas que consumo) cuando se me pasó por la cabeza esta metáfora, y cuanto más la maduro más me convence, salvando las distancias, por supuesto.

Todo viene porque hoy ha sido uno de esos días de chute. No ha pasado nada excepcional, pero la dosis fue suficiente. Como ya dije alguna vez, los viernes me gusta tener tiempo para mi, para pensar en estas tonterías y otras muchas relacionadas con proyectos, y es una maravilla disfrutar de este ratito mientras estoy colocado.

Actualmente estoy metido en Regalopedia, Cleventy, Dogoplay (que a pesar de formar parte de Cleventy es un mundo completamente nuevo y diferente) y en Proyectos de escapismo, de lo que todavía no he contado nada. Me gusta lo que hago como trabajo y como hobby, por suerte para muchas cosas y por desgracia para otras. A pesar de que mi cara diga a veces que me quiero morir, lo disfruto enormemente. Tengo suerte.

Siempre que me acuerdo me gusta aclarar que no soy nadie, que no pretendo aparentar ‘tener negocios’ y mucho menos de éxito. Probablemente mucha gente gane bastante más dinero que yo, o simplemente llegaría con decir que gana dinero, manteniendo un trabajo normal y corriente, pero últimamente me ha dado por expresar lo que pienso en este sentido sin más aspiración que hacerlo.

Hay muchos tipos de droga y cada vez consumo más sustancias. Algunas están dejando de hacer efecto después de tantísimos años consumiendo, como el equipo de baloncesto, pero pronto llega la nieve y en snow todavía estamos empezando. 🙂

El último trimestre

Un año más, el Q4 llega con fuerza y arrasando previsiones, cargando nuestras horas de trabajo al máximo rendimiento para cerrar proyectos cada vez más interesantes.

Lo cierto es que desde que se tienen datos, como dirían en la tele, hay una diferencia importante entre este trimestre y los anteriores, concentrándose el grueso de los proyectos del año en este período.

Proyectos que tienen que cerrarse a final de año y se necesitan más recursos, clientes que cogen fuerzas en verano para empezar nuevos desarrollos, o la llegada del espíritu navideño, no lo sé, pero la diferencia es notoria.

Del mismo modo que comenté en otros artículos que nos costaba llegar a clientes grandes por nuestro tamaño, es justo decir que cada vez llegan a nuestra oficina proyectos más chulos, imagino que respaldados por un portfolio cada vez más amplio y variado. También el boca a boca ayuda, y mucho, representando un porcentaje altísimo de los nuevos clientes adquiridos cada año.

Sobre los proyectos, poco puedo contar por el momento. Se trata de desarrollos con cierta exigencia técnica, diseñados como productos evolutivos que, a buen seguro, necesitarán manteniendo y desarrollos incrementales. Esto es interesante por dos motivos, primero porque somos una empresa técnica, nos gusta programar y el nivel de diversión es proporcional al de dificultad, y segundo porque un producto de este tipo asegura trabajo recurrente en los próximos meses, generando estabilidad económica a la empresa.

Pronto empezaremos a publicar las novedades en la web de Cleventy, así que ya podré hablar de cada uno en particular. Mientras tanto, tocan unos meses de trabajo intenso bien planificado, reducir la dedicación de comercializar Dogoplay y empezar a hacer entrevistas para buscar a una persona que quiera formar parte de un equipo de gente tan molona como nosotros. 🙂

El SEO de Regalopedia

La última vez que hablé de Regalopedia en el blog acabábamos de publicar el nuevo diseño de la web, y la verdad es que encajó muy bien entre las visitas. Conseguimos aumentar las conversiones de pedidos, pero no tuvo un gran efecto en temas de posicionamiento.

Inicialmente a Google le gustó el cambio porque subimos en visitas diarias, pero el boom duró a penas unos días y volvimos a la situación anterior.

Posteriormente aplicamos muchas mejoras de rendimiento siguiendo las buenas prácticas indicadas por PageSpeed, consiguiendo que la web cargase mucho más rápido, incluso por delante de nuestros competidores más potentes (al menos podemos decir que ganamos en eso). Tuvimos nuevo boom de visitas, pero poco a poco volvimos a caer, aunque esta vez menos y, lo más importante, nos hemos establecido en unos límites que son malos, pero que no siguen cayendo.

¿Qué está pasando? Pues muchas cosas.

No soy experto en SEO, desde luego, pero considero que hay muchos factores que nos afectan negativamente. Algunos contra los que estamos luchando, otros que podemos afrontar en el corto plazo y otros en los que estamos fuerísima:

Competencia: son más grandes, son más fuertes, tienen más catálogo, tienen más medios, tienen más equipo y desde hace un tiempo Google los valora mejor que antes ‘simplemente’ por ser grandes… Es otra liga. Sería absurdo pensar que podemos llegar a ese nivel. Lo que buscamos es una pequeña cuota de mercado, pero su presencia degrada nuestro ranking al compararnos en muchas métricas que importan para Google.

Respuesta de usuario: estoy convencido de que la mejora de diseño ha ayudado en este concepto que cada vez está más presente entre expertos SEO, pero todavía tenemos cosas por hacer, por ejemplo, para aquellos usuarios que llegan a secciones del blog que enlazan a productos externos, y estos ya no están disponibles en los afiliados.

Canibalización de contenido: estamos trabajando en ello para que nuestras etiquetas, categorías, productos y recopilatorios dejen de competir entre si, rankeando muchas veces aquellas que menos nos interesan.

Linkbuilding: odiado por muchos y amado por otros tantos. En mi opinión cuenta, y mucho. Por lo menos en nuestro sector, y no lo tenemos. No controlamos, ni promovemos, ni buscamos, ni contratamos desde el inicio de los tiempos. Hay que hacerlo. Con cuidado, pero lo necesitamos.

Inbound marketing: de manual para una tienda online, pero jamás se hizo nada hasta la fecha. Ya estamos trabajándolo con buenos resultados, así que sería perfecto llegar con las campañas y los procesos optimizados para estas navidades. Además de lo obvio, ¿en que afecta el SEM al SEO? Pues, por ejemplo, para aumentar visitas y mejorar nuestra respuesta de usuario a los ojos de Google para aquellos términos importantes de los que apenas tenemos visitas orgánicas por su gran competencia.

Cifrado HTTPS: cada vez tiene mayor relevancia, ya no sólo para SEO o respuesta de usuario. Te limita, por ejemplo, para Google Shopping. Si tu tienda no lo tiene implantado, no podrás hacer campañas dinámicas de producto en Adwords. Vamos a cambiarlo pronto, pero preferimos penalizar ranking estos meses a implantar los certificados a las puertas de la época más importante del año y que algo pueda salir mal.

Long tail: es casi imposible que podamos estar en el top10 de las mejores palabras clave de nuestro sector, pero podemos hacer mucho más por nuestro long tail. Mejores páginas de aterrizaje, más combinaciones de palabras y más contenido relevante.

Como véis, hay todavía muchísimo margen de mejora en el tema SEO. A ver si, poco a poco, seguimos avanzando y conseguimos llegar, por fin, al objetivo de los 2.000 usuarios al día.

Lo que hemos conseguido

No es fácil empezar.

Eso es lo primero que pienso cuando alguien comenta que tiene una idea o que quiere empezar un negocio propio. Si eres un ‘don nadie’ como éramos nosotros al principio, sin capital, sin referencias y sin contactos… Te costará mucho tener estabilidad e ingresos contundentes para vivir con tranquilidad.

Suena desalentador, pero es lo que pienso.

El ‘chollo’ de ganar dinero sin hacer nada lo tienen 4 en todo el mundo. Es cierto que hay trabajos mejores que otros (esto siempre es algo subjetivo), pero hasta una persona que viva completamente de un blog de viajes, tiene que currar muchas horas para seguir manteniendo el nivel y captando visitantes en un sector súper competitivo. Eso lo tengo claro. Ahora, si te gusta lo que haces y no te importa meter horas y horas, eso es otra cosa.

Lo pienso muchas veces de nosotros, que ya llevamos un tiempo funcionando, y poco a poco fuimos ganando alguna referencia en clientes o proyectos. Seguimos siendo pequeños, pero hay una gran diferencia con los inicios a la hora de presentarse en un cliente. Aún así, cuando intentamos entrar en una empresa más grande de lo habitual o en un sector distinto al que solemos trabajar, las barreras son enormes. Muchas veces te rechazan simplemente por no haber hecho algo antes, aunque seas completamente capaz y la propuesta sea buena. Una cadena difícil de romper.

El otro día, sin ir más lejos, una empresa nos pidió un presupuesto para un cliente. Desarrollamos un planteamiento muy bueno, en mi opinión, y gustó, pero finalmente nos puentearon para hacerlo sin nosotros. Corres ese riesgo cuando eres pequeño, pero hay que jugársela si quieres conseguir clientes.

Y aquí estamos, en nuestro sexto año como empresa de desarrollo de software, y creciendo. Lentos, pero seguros.

Hace ocho meses empezó a trabajar con nosotros una persona más, ya somos cinco, y este verano nos cambiamos a una oficina más grande para tener sitio de cara a una futura incorporación. Si todo va bien, pronto seremos seis.

No eramos nadie, y seguimos sin serlo, no se vaya a mal interpretar, pero lo poco que somos fue fruto de nuestro esfuerzo. Nadie nos ayudó, nadie nos regaló nada, y las horas y dedicación para llegar aquí las sabemos solo nosotros… Y orgulloso que me siento.

Sentarse a pensar

Una empresa que arranca siempre tendrá cosas que hacer por encima de sus posibilidades. Emprender significa muchas veces probar, arriesgar en tiempo y esfuerzo para hacer cosas que pueden ser interesantes para el negocio, o simplemente asumir sobrecargas de trabajo para poder mantenerte a flote un mes más.

Por suerte, tanto en Cleventy como en Regalopedia hemos llegado a un punto de equilibrio en el que no necesitamos asumir esa jornada extra para poder pagar facturas, pero el volumen de tareas y responsabilidades sigue siendo altísimo. El día se consume casi sin pestañear, haciendo que la lista de TODOs aumente cada semana mucho más de lo que se reduce y empujándote casi irremediablemente hacia adelante sin analizar lo que está pasando y lo que está por venir. Es una dinámica un poco loca a la que te acabas acostumbrando y que sufren el 99,9999999% de los emprendendores. ¡Cosas de la vida!

En este ritmo frenético que, por supuesto, no puede compararse al de los protagonistas de “El lobo de Wall Street”, es muy importante encontrar una ventana para pensar. Simplemente despejar la cabeza y reflexionar sobre la empresa.

Normalmente hago bastante deporte: juego a baloncesto 2/3 veces por semana, voy al gimnasio o a correr cuando no entreno y hago surf o snowboard estacionalmente. Esto hace que me relaje, despeje la cabeza, me encuentre bien de salud y todas esas cosas asociadas al deporte. Pero no vale. Al menos no para mi.

Desde hace un tiempo reservo la tarde de los viernes para sentarme y pensar. He encontrado mi momento, y me encanta. Me gusta tirarme en la cama y recorrer mentalmente los proyectos que hemos finalizado, los que están por venir, las cosas que hacemos bien o mal, pensar en mejoras o nuevas vías de negocio, tomar notas, definir nuevos proyectos personales, escribir en el blog, aprender algo nuevo,…

Puede parecer sencillo a priori, pero si estás inmerso en muchos proyectos cuesta encontrar el momento. Por suerte yo ahora lo tengo, y estoy encantado.

Estrenando blog (IV y final)

Durante el último año de carrera, y ya empezando a trabajar, nos juntamos bastantes veces un pequeño grupo de amigos para hablar sobre la posibilidad de arrancar un proyecto juntos.

Únicamente retengo dos ideas de las que teníamos sobre la mesa:

– Una plataforma para organizar porras al más puro estilo de bar que acabamos descartando por los costes que acarreaba abrir algo relacionado con juego y dinero en internet.

– MySocialOn, un sistema que permitía gestionar tus redes sociales desde el correo electrónico,  recibiendo las publicaciones por email y enviando mensajes de respuesta para contestar o publicar. Surgieron muchas herramientas similares y ahora tenemos datos de sobra en el móvil, pero por aquel entonces no había mucho de esto y nos parecía una necesidad clarísima para amigos que empezaban a trabajar en empresas que tenían todo este tipo de webs bloqueadas.

Entre idas y venidas, Regalopedia y el trabajo en Denodo, acabamos pasando unos meses en Praga. Estando ahí surgió la posibilidad de hacer una pequeña web para un conocido de un amigo… y arrancamos.

No estoy seguro de si llegamos a finalizar ese proyecto, pero la simple posibilidad nos abrió las puertas a una forma sencilla de empezar a trabajar en nuestra propia empresa. 

Los primeros proyectos fueron para gente cercana. Nos reuníamos en bares para organizarnos o hablábamos por skype, trabajábamos al salir de nuestros “trabajos de verdad” e íbamos tirando.

Veíamos que poco a poco la dedicación necesaria aumentaba y la verdad es que en mi caso estaba ya muy saturado. Trabajaba en Denodo las 8 horas de jornada y compaginaba el tiempo libre entre Regalopedia y Cleventy, además de hacer las cosas de personas normales fuera de la oficina: visitar a mi familia los fines de semana, quedar con mi novia, entrenar con el equipo de baloncesto 3 días a la semana, hacer algo con mis amigos de vez en cuando… Era demasiado, y rompí.

Al principio me quedaba por la noche trabajando y aprovechaba los descansos o la hora de comer en Denodo para contestar correos, hacer llamadas o revisar alguna tarea rápida. Luego fui quitando más horas al sueño y al ocio, hasta que llegó un punto en el que estaba sin energía, estresadísimo y sin tiempo para vivir.

Una noche que no podía dormir por culpa de la situación hice uno de esos “a la mierda” que todos lanzamos en algún momento de nuestra vida, y decidí dejar Denodo y jugármela con Cleventy. Estaba muy contento, pero no podía seguir combinándolo todo. 

Mis compañeros tenían más tiempo y seguían en sus trabajos compaginando las dos cosas, pero por suerte poco a poco acabaron dejando también sus empresas para ponerse a tope con el proyecto. ¡Y así empezamos!

Ya han pasado 5 años y Cleventy se abre hueco en el sector del desarrollo de software a medida. Además, hemos hecho intentos de emprendimiento dentro de nuestro emprendimiento con proyectos como Wiimbo o Dogoplay (una plataforma que está teniendo muy buena acogida hasta el momento), y sigo luchando en el proyecto de Regalopedia junto con mi familia, compitiendo con poca dedicación y medios en un sector muy difícil contra los gigantes ecommerce en España.

¿Quieres saber cómo nos va? ¡Bienvenid@s!

Estrenando blog (III)

Cuando decidí volver a intentarlo con una tienda online me centré principalmente en el posicionamiento. Para el tipo de productos que tenía no había una gran demanda de búsquedas en Google, pero poco a poco llegaban las primeras ventas. Empecé por “chafalladas” que todavía tenía por casa de la otra vez, compré algunas cosas un poco más grandes y también aproveché el comercio de calzado de mis tíos para ofrecer sus productos. La tienda funcionaba dentro de lo razonable para ser un aprendiz, aunque los artículos eran muy baratos, los beneficios de cada venta muy pequeños y el número de compras demasiado bajo.

No tenía capacidad para ofrecer los regalos más chulos que vendían otras empresas, al menos con el planteamiento que había hecho hasta el momento, así que propuse a mi hermana y a mi cuñado escribir un blog donde recoger esas cosas molonas que había a la venta en internet para darlas a conocer a la gente. No había negocio en el planteamiento inicial, simplemente por probar a hacer algo… y les gustó la idea, así que a finales de 2010 nació Regalopedia, un dominio que todavía me sigue pareciendo chulísimo.

La web posicionó muy bien desde el principio a pesar de que hicimos muchas barbaridades en términos de SEO que todavía estamos arrastrando en la actualidad (el no saber). De vez en cuando aprovechaba para hacer autobombo de mi tienda online, pero claramente Regalopedia era lo que más me motivaba y el proyecto que tenía mayor potencial.

Pusimos Google Adsense, pero cuando vimos que el volumen de visitas era suficientemente grande (para nuestra estructura) y estable, empezamos a trabajar con plataformas de afiliación, mucho más rentables en este sector, y útiles para nuestros visitantes, que encontraban fácilmente las tiendas que vendían los productos molones que nosotros publicábamos.

Al final acabé cerrando la tienda online y dedicándome únicamente a Regalopedia en lo personal. En lo profesional ya hacía un tiempo que había empezado a trabajar en Denodo, empresa a la que tengo especial cariño y sobre la que hablaré en algún momento.

Poco a poco crecíamos en visitas y contenido, llegando a los 2.000 artículos publicados en el blog a día de hoy, todos escritos “a mano” con contenido único, tratando de escapar de las penalizaciones por duplicidades en Google. El paso natural de una web de afiliados centrada en los regalos era ofrecer directamente los productos, y eso fue lo que hicimos hace más o menos 3 años. Al principio arrancamos con muy pocas referencias que fuimos ampliando al mismo tiempo que disminuíamos los enlaces de afiliación. A día de hoy tenemos 1500 productos en la tienda y, progresivamente, desaparecerán todos los enlaces a plataformas de afiliados.

Pero eso será con el tiempo, porque como diré en muchas entradas posteriores, todavía somos muuuuy pequeños y no es fácil abordar las necesidades de un negocio como este con dedicación parcial y nuestra estructura… 

En la próxima entrada contaré el inicio de Cleventy y fin de la mini historia de presentación.

TO BE CONTINUED…

Estrenando blog (II) 

El último año universitario viajamos a Sicilia, en mi caso para preparar el proyecto de fin de carrera: una tienda online para la empresa de mis tíos.

No recuerdo si ‘Basado en hechos reales’ seguía vivo todavía, o si abrí un nuevo blog para contar la experiencia en Palermo, la verdad. Pero fue después de presentar el proyecto cuando abrí la primera tienda online aprovechando ese trabajo. No sabía nada de comercio electrónico, ni de comercio tradicional, ni tenía dinero para invertir en material, pero siguiendo la filosofía de Zappos, que empezó con un chico que vendía online zapatos que compraba en la tienda de calzado que había debajo de su casa, probé suerte.

Se llamaba FirstTechStore y la verdad es que fue un completo desastre. Cometí muchos errores. El primero y más importante fue pasar mucho, pero muuuuuucho más tiempo programando para mejorar la plataforma que intentando vender: estructuras correctas para SEO, mejores paneles de gestión, automatizaciones,… Un error clásico de informático emprendedor primerizo. Tendemos a ponderar la tecnología de forma muy sesgada anteponiéndola de lo verdaderamente importante de un negocio, que en este caso era vender.

Para la compra de material opté por pequeñas importaciones compradas en DealExtreme: productos baratos fabricados en China con envío gratuito. Hoy hay miles de webs similares, pero por aquel entonces no existía AliExpress, y esta página únicamente la conocía un puñado de frikis (hablando en términos generales de población), así que me pareció una buena forma de empezar.

Como dije, fue un desastre. Tenía alguna venta muy esporádica y el proyecto duró el tiempo que tardé en cansarme de mejorar tontamente el código del programa.

Después de eso pasé una temporada sin hacer nada y cuando recuperé fuerzas abrí una nueva tienda online. Esta vez usé un WordPress con Woocommerce. Mucho más sensato.

TO BE CONTINUED…

Esta entrada forma parte de una colección de artículos recogidos en “Los orígenes“.

Estrenando blog, otra vez…

Llevo unas cuantas webs a mis espaldas.

Si no contamos las páginas cutrísimas de la época del instituto, llenas de gifs y con muy poca utilidad, se podría decir que la primera web decente fue en el tercer año de universidad, cuando estuve de erasmus en Lyon. Nunca fui un usuario de Facebook muy implicado pero quería contar mi experiencia a las personas cercanas, así que abrí una página en blogger para ellos.

Al volver a Coruña, un blog llamado “Se cuece Lyon” no tenía mucha continuidad, por lo que arranqué mi primer proyecto personal llamado “Basado en hechos reales”. En esa web contaba todo aquello que veía o leía que me parecía interesante, y me sirvió para aprender lo básico del mundo blog: analytics, posicionamiento, publicidad,… No tenía miles de visitas, por supuesto, pero me gustaba. Como recompensa, durante los varios años que duró la experiencia recibí unos cuantos cheques de 100 USD de Google Adsense que me supieron a millones.

Sin duda fue a la vuelta del erasmus cuando germinó en mi el interés por emprender online. Cualquier idea me parecía buena, me motivaba y alucinaba con historias conocidísimas como la página del millón de dólares o no tan conocidas como la web de juegos flash online que había hecho un estudiante de informática renegado de mi antigua residencia, expertísimo en SEO, al que se le acumulaban los miles de dólares en Adsense sin saber como gestionar tanto dinero.

Hicimos muchas cosas esos años:

– Una copia mala de la web de juegos llamada juegosdiariosonline.com, que tuvo un pico de visitas tremendo al principio y que se hundió en el más oscuro abismo cuando Google descubrió que teníamos un crawler que parseaba webs y metía el contenido duplicado en nuestra página.

– También compramos tetasygoles.es, en una genial y original ideal (nótese la ironia) de juntar dos pasiones, de este y muchos países del mundo. Creo que por suerte nunca llegamos a hacer nada con el dominio, aunque por aquel entonces no había muchas combinaciones del estilo en internet.

– Abrimos un blog con muchos protagonistas y muy pocos escritores que, sorprendentemente, sigue ahí, viviendo en las tripas de la historia de internet. Aunque creo que no llegué a publicar nunca en el: Te lo dice un amigo.

Algún día hablaré de esas personas del inicio, cuando empezó todo, que fueron iconos a seguir en algunos aspectos, pero hoy ya llega de rollo para una primer entrada.

TO BE CONTINUED…

Esta entrada forma parte de una colección de artículos recogidos en “Los orígenes“.