Estrenando blog (IV y final)

Durante el último año de carrera, y ya empezando a trabajar, nos juntamos bastantes veces un pequeño grupo de amigos para hablar sobre la posibilidad de arrancar un proyecto juntos.

Únicamente retengo dos ideas de las que teníamos sobre la mesa:

– Una plataforma para organizar porras al más puro estilo de bar que acabamos descartando por los costes que acarreaba abrir algo relacionado con juego y dinero en internet.

– MySocialOn, un sistema que permitía gestionar tus redes sociales desde el correo electrónico,  recibiendo las publicaciones por email y enviando mensajes de respuesta para contestar o publicar. Surgieron muchas herramientas similares y ahora tenemos datos de sobra en el móvil, pero por aquel entonces no había mucho de esto y nos parecía una necesidad clarísima para amigos que empezaban a trabajar en empresas que tenían todo este tipo de webs bloqueadas.

Entre idas y venidas, Regalopedia y el trabajo en Denodo, acabamos pasando unos meses en Praga. Estando ahí surgió la posibilidad de hacer una pequeña web para un conocido de un amigo… y arrancamos.

No estoy seguro de si llegamos a finalizar ese proyecto, pero la simple posibilidad nos abrió las puertas a una forma sencilla de empezar a trabajar en nuestra propia empresa. 

Los primeros proyectos fueron para gente cercana. Nos reuníamos en bares para organizarnos o hablábamos por skype, trabajábamos al salir de nuestros “trabajos de verdad” e íbamos tirando.

Veíamos que poco a poco la dedicación necesaria aumentaba y la verdad es que en mi caso estaba ya muy saturado. Trabajaba en Denodo las 8 horas de jornada y compaginaba el tiempo libre entre Regalopedia y Cleventy, además de hacer las cosas de personas normales fuera de la oficina: visitar a mi familia los fines de semana, quedar con mi novia, entrenar con el equipo de baloncesto 3 días a la semana, hacer algo con mis amigos de vez en cuando… Era demasiado, y rompí.

Al principio me quedaba por la noche trabajando y aprovechaba los descansos o la hora de comer en Denodo para contestar correos, hacer llamadas o revisar alguna tarea rápida. Luego fui quitando más horas al sueño y al ocio, hasta que llegó un punto en el que estaba sin energía, estresadísimo y sin tiempo para vivir.

Una noche que no podía dormir por culpa de la situación hice uno de esos “a la mierda” que todos lanzamos en algún momento de nuestra vida, y decidí dejar Denodo y jugármela con Cleventy. Estaba muy contento, pero no podía seguir combinándolo todo. 

Mis compañeros tenían más tiempo y seguían en sus trabajos compaginando las dos cosas, pero por suerte poco a poco acabaron dejando también sus empresas para ponerse a tope con el proyecto. ¡Y así empezamos!

Ya han pasado 5 años y Cleventy se abre hueco en el sector del desarrollo de software a medida. Además, hemos hecho intentos de emprendimiento dentro de nuestro emprendimiento con proyectos como Wiimbo o Dogoplay (una plataforma que está teniendo muy buena acogida hasta el momento), y sigo luchando en el proyecto de Regalopedia junto con mi familia, compitiendo con poca dedicación y medios en un sector muy difícil contra los gigantes ecommerce en España.

¿Quieres saber cómo nos va? ¡Bienvenid@s!

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