Lo que hemos conseguido

No es fácil empezar.

Eso es lo primero que pienso cuando alguien comenta que tiene una idea o que quiere empezar un negocio propio. Si eres un ‘don nadie’ como éramos nosotros al principio, sin capital, sin referencias y sin contactos… Te costará mucho tener estabilidad e ingresos contundentes para vivir con tranquilidad.

Suena desalentador, pero es lo que pienso.

El ‘chollo’ de ganar dinero sin hacer nada lo tienen 4 en todo el mundo. Es cierto que hay trabajos mejores que otros (esto siempre es algo subjetivo), pero hasta una persona que viva completamente de un blog de viajes, tiene que currar muchas horas para seguir manteniendo el nivel y captando visitantes en un sector súper competitivo. Eso lo tengo claro. Ahora, si te gusta lo que haces y no te importa meter horas y horas, eso es otra cosa.

Lo pienso muchas veces de nosotros, que ya llevamos un tiempo funcionando, y poco a poco fuimos ganando alguna referencia en clientes o proyectos. Seguimos siendo pequeños, pero hay una gran diferencia con los inicios a la hora de presentarse en un cliente. Aún así, cuando intentamos entrar en una empresa más grande de lo habitual o en un sector distinto al que solemos trabajar, las barreras son enormes. Muchas veces te rechazan simplemente por no haber hecho algo antes, aunque seas completamente capaz y la propuesta sea buena. Una cadena difícil de romper.

El otro día, sin ir más lejos, una empresa nos pidió un presupuesto para un cliente. Desarrollamos un planteamiento muy bueno, en mi opinión, y gustó, pero finalmente nos puentearon para hacerlo sin nosotros. Corres ese riesgo cuando eres pequeño, pero hay que jugársela si quieres conseguir clientes.

Y aquí estamos, en nuestro sexto año como empresa de desarrollo de software, y creciendo. Lentos, pero seguros.

Hace ocho meses empezó a trabajar con nosotros una persona más, ya somos cinco, y este verano nos cambiamos a una oficina más grande para tener sitio de cara a una futura incorporación. Si todo va bien, pronto seremos seis.

No eramos nadie, y seguimos sin serlo, no se vaya a mal interpretar, pero lo poco que somos fue fruto de nuestro esfuerzo. Nadie nos ayudó, nadie nos regaló nada, y las horas y dedicación para llegar aquí las sabemos solo nosotros… Y orgulloso que me siento.

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